Premio de Nobel de Química

Para los padres de la ‘química click’ o el Lego molecular

Barry Sharpless y Morten Meldal encontraron una forma sencilla de unir moléculas entre sí para crear estructuras más complejas; Carolyn Bertozzi llevó la técnica a una nueva dimensión y comenzó a usarla en seres vivos

De izquierda a derecha: Carolyn R. Bertozzi, Morten Meldal y K. Barry Sharpless NIKLAS ELMEHED

Patricia Biosca

El dicho de que ‘la naturaleza es sabia’ se cumple en el hallazgo científico premiado este año con el Nobel de Química. Porque los galardonados Barry Sharpless y Morten Meldal sentaron las bases de la llamada ‘química click’, que, explicado de forma muy sencilla’, permite ‘pegar’ bloques moleculares sencillos para crear otros más complejos. Una técnica básica para crear materiales con propiedades deseadas (por ejemplo, que conduzcan la electricidad o que tengan propiedades antibacterianas) y para la investigación en laboratorio. Comparten el premio con Carolyn Bertozzi, quien llevó la técnica a un nuevo nivel: comenzó a usarla en células vivas para mapearlas, si bien sus descubrimientos han ido más allá y su equipo ha creado un fármaco que podría evitar la propagación del cáncer.

En general, las moléculas tienen una estructura de átomos de carbono enlazados. La naturaleza ha desarrollado métodos para crearlos, pero ha sido mucho más complejo para los químicos. La razón es que los átomos de carbono de diferentes moléculas a menudo carecen de un impulso químico para formar enlaces entre sí, por lo que deben activarse de forma artificial. Darles un ‘empujón’. Este impulso a menudo genera reacciones secundarias no deseadas, creando material ‘sobrante’ que debe ser eliminado antes del siguiente paso, lo que muchas veces lleva a una costosa pérdida de material.

En lugar de intentar que los reacios átomos de carbono reaccionaran entre sí, Barry Sharpless ideó una vía alternativa: imitando a la naturaleza, utilizar moléculas más pequeñas que ya tenían una estructura de carbono completa, y unirlas luego entre sí mediante puentes de átomos de nitrógeno o átomos de oxígeno, más fáciles de controlar. «Es un Lego molecular -explicaba en la rueda de prensa del anuncio del premio Olof Ramström, catedrático de Química y miembro del Comité- Lo genial es que este descubrimiento puede usarse casi para cualquier cosa, desde fármacos, polímeros, geles… Puedes incluso construir estructuras complicadas que transporten fármacos al cuerpo humano. Puedes hacer casi cualquier cosa», subrayaba.