Partículas de Historia

Por Ernesto Martinchuk

El mes de abril se abre en los anales de nuestra patria con una efemérides significativa para el espíritu argentino. Así es, fue un 1° de abril de 1801 cuando vio la luz por primera vez el “Telégrafo mercantil, rural, político, económico e historiógrafo del Río de la Plata”, hoja fundadora del periodismo de Buenos Aires, publicada por el coronel Francisco Antonio Cabello y Mesa. Confeccionada en la prensa de los Niños Expósitos, abrió caminos a las ideas progresistas.

El 2 de abril de 1819 vemos surcar los mares de la América Central a la gloriosa fragata La Argentina.

Debemos transportarnos a 1588 para darle al día 3 su mayor esplendor. En esa jornada, Alonso de Vera y Aragón, sobrino del adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón, fundó la ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes, origen de la capital correntina, cuna de tradiciones y orgullo de la nacionalidad.

Fue un 4 de abril de 1812, el día en que se reunió, como algo hasta entonces no llevado a efecto, una asamblea llamada de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Camacuá, última de las victorias argentinas en la guerra contra el Imperio del Brasil, se produjo el 5 de abril de 1827.

Ya en 1601 se perfilaba la personalidad rioplatense cuando el 6 de abril instituyó el rey de España la audiencia de Buenos Aires, con independencia de la autoridad del virrey del Perú.

Fue el 7 de abril de 1856 cuando la provincia de San Juan escribió su constitución. Ocho años más tarde, el 8 de abril, Santiago del Estero sancionó la suya.

En 1812 la Revolución de Mayo dio una de las claras muestras de su contenido: el gobierno argentino prohibió el 9 de abril la introducción de esclavos a nuestro territorio, resolviendo asimismo que sería libre todo africano que entrase en el país después del 25 de mayo de 1813.

Un 10 de abril de 1822, exhibe en Salinas Grandes la mano amiga a los hombres de la nueva y gloriosa nación, tendían a los indios del desierto.

El 11 de abril de 1804 fue día de duelo en la ciudad  de Buenos Aires: había muerto el virrey y mariscal de campo don Joaquín del Pino y Rosas.

Recordamos el día 12 con un acto que, en 1818, reafirma la magnanimidad de José de San Martín. Entre los papeles de Osorio, el jefe realista derrotado en Maipo, había encontrado el Libertador numerosas cartas de vecinos de Santiago que lo felicitaban por su victoria en Cancha-Rayada. San Martín no usó de ellas para represalias. Vio no traidores, sino hombres débiles en las palabras y en las firmas, y con un gesto propio de su grandeza de alma las arrojó al fuego.

Un 13 de abril de 1813, las Provincias Unidas pusieron sus armas en la moneda, reemplazando así las efigies de los reyes de España.

El día 14 de 1814, Guillermo Brown sitiaba a Montevideo, acosado por tierra por Rondeau.

Se conmemora el 15 de abril de 1816, como el día de la jura de obediencia a las autoridades porteñas al congreso reunido en Tucumán.

El día 16 de abril de 1821, se produce el reconocimiento de nuestra independencia por el rey de Portugal.

La fundación de Salta, tan importante para la definición de nuestro carácter nacional, se consagró el 17 de abril de 1582.

La toma de la fortaleza de Santa Teresa por Ceballos se produjo el 17 de abril de 1763, lo que representa un claro antecedente de soberanía. Otra fundación se recuerda este mes: la de Jujuy, por el capitán Francisco de Algañaras, que fue el 19 de abril de 1593.

El 20 de abril de 1811, el gobierno patrio reglamentó la libertad de imprenta.

El 21 de abril de 1880, zarpó del Havre la fragata Vilariño, conduciendo a bordo los restos del general San Martín.

El 22, pero de 1876, se inaugura el ferrocarril Buenos Aires-Campana.

El 23 de 1863, Bartolomé Mitre inaugura la escuela de artes y oficios de Rosario.

Y el 28 de abril, por último, tiene para los habitantes de esta tierra, su sentido más entrañable en 1808. En esa fecha, el cabildo de Buenos Aires rechazó las pretensiones del príncipe regente del Brasil de que esta ciudad y su territorio le prestaran obediencia, aduciendo derechos de sangre por parte de su esposa, la princesa Carlota, hermana del rey Fernando VII, cautivo en ese momento por los franceses. Las expuestas son parte de las partículas

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