El saludo del Papa a los niños del Centro de Verano del Vaticano

El Papa saluda a los chicos del Centro veraniego en el Vaticano

Al final de la catequesis, el Pontífice dirigió un saludo especial a los niños que participan en el oratorio de verano organizado dentro de los muros del Vaticano. Don Franco Fontana: «Invitamos a estos chicos a soñar en grande».

Amedeo Lomonaco – Ciudad del Vaticano

«Saludo a los niños del Centro Juvenil de Verano en el Vaticano. Han estado en silencio hasta ahora y es comprensible que hagan algo de ruido acompañados de sus padres y animadores, a los que agradezco su preciosa labor. Quiero dar las gracias al padre Franco, alma espiritual del Vaticano, que como buen salesiano fue capaz de plantar esta semilla, de hacer este centro de verano, este es el tercer año’. Las palabras del Papa al final de la audiencia general en el Aula Pablo VI fueron «una gran emoción» para el padre Franco Fontana, capellán y coordinador de la iniciativa que, desde hace tres años, acoge en verano a niños de diferentes edades, hijos de empleados del Vaticano.  El Centro de Verano, también marcado por momentos de oración y reflexión, se desarrolla dentro de la Ciudad del Vaticano en espacios dedicados y equipados para actividades recreativas y deportivas.

Saludos al Papa de los niños del Centro de Verano del Vaticano
Saludos al Papa de los niños del Centro de Verano del Vaticano

En medio de los coros y gritos de los niños, el padre Franco confió a Vatican News su alegría por el saludo del Pontífice, pero también su «preocupación» durante la audiencia general: «Quería mantener a estos niños callados durante toda la catequesis, pero estaban preparados». El religioso salesiano relata a continuación «un momento aún más hermoso» que tuvo lugar antes de la audiencia: «El Papa recibió a los animadores en una pequeña sala y les dirigió un saludo especial, dándoles las gracias y sobre todo diciéndoles que esta pasión educativa debe apasionarles durante toda su vida».

El Papa recordó su compromiso, el compromiso salesiano, en la preparación y organización del centro de verano. Una atención, la de los niños y jóvenes, fundamental para unir pasado y futuro, memoria y profecía…

Hace tres años, el Papa pidió hacer algo, especialmente en el momento de la pandemia. La idea era hacer un campamento escolar al aire libre. Ante la imposibilidad, empezamos con esta actividad, que va creciendo: el primer año tuvimos 150 chicos, este año 230 chicos durante cinco semanas. Es un compromiso reforzado por la colaboración de religiosos y laicos que crean un ambiente familiar, un espacio donde los chicos se sienten como en casa.

 

 

El Centro está ahora en su última semana. ¿Cómo se han marcado estas semanas?

Por momentos de juego y oración. Para cada grupo, cada semana, teníamos una oración adaptada a ellos: para los verdes, la celebración de la Palabra; para los amarillos, la misa; para los azules, la confesión. Estos son los colores que corresponden a los distintos grupos de edad. Luego el juego, mucho, y el momento formativo, marcado por el mundo de la fantasía; este año la historia del Gran Gigante Gentil y de soñar en grande acompañó toda la experiencia del Centro de Verano.

Por lo tanto, el tema central era el sueño. El Papa ha invitado a menudo a los jóvenes a soñar….

Nosotros también invitamos y hemos invitado a estos jóvenes a soñar en grande, a no dejarse llevar por las situaciones de desánimo que pueden tener algunas familias.